Entrevista a Philippe Belmonte

philippe_belmontePhilippe Belmonte es pastor evangélico nacido en Casablanca y pastorea en la actualidad una iglesia en Istres, cerca de Marsella. Ha desarrollado parte de su ministerio como misionero en Colombia y es autor de varios libros: Sa grace me suffit, Le feu de Dieu sur la Colombie, Jonas (Editorial Dorcas), ¿Incineración o inhumación? y Las siete iglesias del apocalipsis ( LOGOS ediciones).

 

 

1 / Philippe Belmonte, nosotros nos conocimos en Grenoble, en un instituto bíblico hace quince años, y recuerdo que me sorprendió ver a un policía salir de una vida de disciplina para abrazar una vida de aventura con Dios. ¿Cómo has vivido todo esto?

Yo bendigo al Señor por haber podido desarrollar una carrera en la Gendarmería Nacional. Me gustaba mi trabajo y lo encontré muy noble. Me esforcé en servir a mi país durante 16 años a través de este cuerpo de élite que es la Gendarmería. Después de esto solicité el paso a la reserva y me centré en una carrera civil que me ofrece más tiempo para mi familia. Cuando estaba destinado en las islas de San Pedro y Miguelón (América del Norte) tenía un capitán que me apodó “el buen samaritano”. No sabía lo que esto significaba para mí, únicamente pensaba que se refería a una figura bíblica que se ocupaba de los necesitados. En cualquier caso, lo que he podido entender es que todos los que tenían problemas venían a tocar a nuestra puerta, y, por supuesto, les hablábamos del Señor, y así durante mucho tiempo, aun hoy nos sigue ocurriendo (1974). Para responder a su pregunta, yo diría que la vida es una aventura en sí misma, pero la aventura más apasionante que el hombre puede vivir es la de ser un instrumento en manos del Creador. Aventurero por naturaleza, me encontré con la extraordinaria oportunidad de lanzarme al océano de la vida con el objetivo de servir a quien me ha amado tanto que ha dado su vida por mí. Y bien, ahora soy un pastor satisfecho, un marido feliz, un abuelo mimado. Para su información, existe en Francia una asociación que se denomina Association Évangélique des Policiers et Gendarmes de France, que reúne a personas en activo y jubilados, como yo. Todos debemos orar por estos hermanos para los que no siempre es fácil la vida.

2 / Y ahora mismo eres pastor en Istres… Háblanos de tu trabajo allí;, porque entiendo que, en lo que se refiere a evangelización, y a obra social y misionera, ¡lo has intentado todo!

 Efectivamente, soy pastor en Istres desde hace varios años y espero ver grandes cosas. Estoy muy lejos de haberlo “intentado todo”, pero hemos quitado las piedras, hemos arado, hemos sembrado, y creemos que la cosecha que Dios ha prometido será; abundante. En el ámbito de la obra social, creo que estamos en las obras que Dios ha preparado para nosotros. Esto no siempre es fácil, ¿pero hay algo fácil hoy en día? Tienes que estar siempre luchando por ti mismo, y también para los demás. Hemos visto pasar a decenas y decenas de personas por nuestro centro de acogida. Algunos de los que hemos acogido llevan tanto tiempo allí que ya son de la casa (10 años de residencia, 8 años). Esta es la prueba de que son bien recibidos y bien alimentados (hablo de la palabra de Dios)… El trabajo misionero siempre ha sido un punto crucial en nuestro ministerio. Nuestro Dios es el Dios de las naciones. En la medida de nuestras posibilidades, hemos trabajado en varios campos: Benin, Congo Kinshasa, Rumania (8 convoyes de semi-remolque con ayuda de vestido, materiales y medicinas), y Colombia; pero Colombia es otra cosa.

3 / También has publicado un libro de testimonios acerca del despertar que se está produciendo en Colombia, donde Dios está buscando almas muy hundidas en el pecado… ¿Puedes hablarnos de tu aventura en Colombia, adonde creo que vas frecuentemente?

En 1997 yo estaba en una conferencia en Buenos Aires (Argentina) y me encontré; con un pastor colombiano que también estaba asistiendo a esta conferencia pastoral, que reunía a dos mil pastores. Después de algunos cambios de impresiones fraternales, me sorprendió saber que Dios estaba obrando con poder en Colombia. Al igual que la mayoría de nosotros, yo tenía una vaga imagen de Colombia, célebre, por desgracia, por su cartel de Medellín, sus narcotraficantes, su guerrilla y sus paramilitares. El pastor Andrés Puerta nos invitó, a mi esposa y a mí, a pasar una temporada en Colombia, en el famoso Medellín. Allí descubrimos un país magnífico en pleno auge. En todas partes se abren iglesias. Únicamente en la ciudad de Medellín, capital mundial de la droga y guarida de la mafia, había, en 1997, ¡más de 220 iglesias de más de 1000 personas! ¡Qué extraordinarios testimonios de conversiones! Ahí, en este hermoso país, he podido entender la profundidad de Romanos 5:20: “Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia de Dios”.

Junto con este derramamiento de la gracia divina, tras cincuenta años de asesinatos han quedado graves secuelas en un pueblo desgarrado y herido. En la ciudad de Medellín, 50.000 niños deambulan por las calles. Algunos son huérfanos, otros, niños abandonados, como animales, a merced de las drogas y la prostitución. Niñas de doce años, y de menos, en cada esquina, no pueden dejarte indiferente. Hemos estado trabajando durante cinco años con la iglesia del pastor Andrés Puerta para sacar de las calles al máximo de niños posible. Se han producido resultados, pero nuestros hermanos han estado en peligro debido al dinero que nosotros les enviamos desde Francia. De hecho, la mafia tiene su gente bien distribuida por todas partes y la información de que venía dinero de Francia llegó a sus oídos. Y fue necesario parar inmediatamente. Algunas familias de la Iglesia tomaron a su cargo, acogiéndolos en sus casas, a los rescatados de las calles. Hemos hecho cuatro viajes, pero, en el último, hubo un recrudecimiento de los actos terroristas y tuvimos que permanecer escondidos. Los extranjeros son una moneda de cambio muy buscada por la guerrilla y los paramilitares, porque, al secuestrarlos, pueden solicitar un rescate. Una noche, siete campesinos fueron asesinados en la casa de al lado de la nuestra. Andrés, amenazado de muerte, tuvo que dejar su casa para refugiarse en la ciudad. La vida es relativamente difícil, pero nuestros hermanos no se desesperan. Ni nosotros tampoco, porque ese país es muy querido para nosotros, y, si el Señor nos lo permite, regresaremos. Yo escribí un libro en 1998 llamado Le Feu de Dieu sur la Colombie [El fuego de Dios sobre Colombia]. En él, describo la obra que Dios está haciendo y numerosos testimonios de conversiones (narcotraficantes, curas, mafiosos, policías, homosexuales, travestis).

4 / ¡Qué aventurero! He descubierto, para mi sorpresa, que, además, eres ciudadano de honor de la ciudad de Jerusalén, ¿verdad?

No sé dónde has obtenido esa información, pero voy a confirmarte que es correcta. Dolores, mi esposa, y yo hemos tenido el privilegio de recibir este título de manos del alcalde de Jerusalén. Fue el general Zvi Givati, oficial de enlace entre la Embajada Cristiana Internacional y el gobierno israelí, quien, durante una estancia en Francia, nos dio esta sorpresa que nosotros consideramos como un hermoso regalo. En octubre de 1998, durante la fiesta de los Tabernáculos, en el Palacio de Congresos de Jerusalén, tuve el privilegio de representar a Francia. Ese día, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu tomó la palabra y se atrevió a declarar: “Los cristianos serán siempre bienvenidos en Israel. Yo os pido que oréis por Israel”.

5 / Sin embargo, hablando hablando, hemos olvidado tu libro: ¿Incineración o inhumación? La cuestión que inmediatamente quisiera plantearte, y que quema los labios de muchos, es: ¡no estarás buscándole los tres pies al gato? Una vez que la persona fallece, ya nada de eso importa ¿no?

¡Por lo menos no te vas por las ramas! Yo no tenía intención de ocultar mis creencias, ni de suavizarlas para evitar confrontaciones. La Palabra de Dios dice en 2 Timoteo 4:3: “Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”. Yo no pienso buscar donde no hay nada que buscar. Sinceramente, creo que la Palabra de Dios revela sus secretos a los que la estudian y la escudriñan por medio del Espíritu de Dios. Las Escrituras deben ser sondeadas. A veces paso por lugares en los que se discute de un tema y no es raro que me encuentre con este tipo de respuesta: “Usted está perdiendo el tiempo… Hay cosas más importantes en la Palabra de Dios…”. Creo que todos los temas merecen que los revisemos con el fin de compartir puntos de vista sin llegar a faltar al respeto y a utilizar un lenguaje fuera de lugar… La Trinidad es un asunto acerca del cual todo el mundo (o casi todo el mundo) está de acuerdo. No encontrarás, no obstante, ese termino en la Palabra de Dios. Si bien la palabra Trinidad no se menciona, las Escrituras enteras muestran al Dios trinitario. Lo mismo cabe decir de la incineración. Usted no encontrará en la Escritura que un hijo de Dios no debe ser incinerado, pero las Escrituras nos lo revelan perfectamente.

Estimado Nicolas, dices en tu pregunta: “Una vez que la persona fallece, ya nada de eso importa ¿no?”. Nuestra fe cristiana se apoya en la resurrección y es precisamente aquí donde el diablo querría hacernos creer que, cuando la persona muere, todo ha terminado. Muy al contrario, es ahí donde todo comienza. Tan pronto como el hombre cierra los ojos, pone los pies en la eternidad.

6 / Cuando se habla de la incineración con los pastores, los responsables de las distintas obras y denominaciones, se nota claramente la confusión, hasta una cierta incomodidad. ¿A qué se debe esto en tú opinión? ¿Estamos realmente alejados del mensaje bíblico? ¿No haría falta volver al principio?

Una vez prediqué; acerca de la incineración, y la iglesia en su gran mayoría conocía mi postura con respecto a este asunto. De modo que no era una novedad, pero una mujer joven vino a verme llorando al final del culto. Al verla en este estado, entendí que un miembro de su familia había sido incinerado y que por mi predicación, ella veía a este pariente perdido… por no decir “en el Infierno”. Ella tenía dificultades para expresarse y me dijo: “En la iglesia donde yo estaba antes, yo perdí un bebé de pocos meses, y el pastor me dio el dinero para incinerar a mi hijo”. Era necesario encontrar las palabras para consolar a la hermana. Solamente el Espíritu Santo podía hacerlo. ¿Cómo no recordar estas palabras?: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4: 6). Yo sé que este asunto de la incineración produce confusión en aquel que no lo ha estudiado, como la donación del cuerpo a la ciencia, el trasplante de órganos, la inseminación artificial, etc. No podemos responder nada a un cristiano que está buscando en su consejero espiritual una respuesta a su problema. Los responsables serán juzgados más severamente, por lo cual la Palabra de Dios dice: “No os hagáis maestros muchos de vosotros”. Hay desgraciadamente respuestas escapatorias tales como: “Que cada uno haga lo que quiera”, “Que nadie te someta a yugo de esclavitud”, “Donde esta el Espíritu hay libertad”, “Estad firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres”, “No os dejéis nuevamente poner bajo la Ley”, etc. Sinceramente, creo que necesitamos estar firmes en nuestras posturas; no podemos decir “amén” a respuestas de este tipo, especialmente en este asunto tan importante.

Tranquilízate, Nicolas, yo hice una pequeña encuesta en mi entorno, y hay muchos siervos deseosos de conocer mi punto de vista al respecto. Yo diría que la mayor parte de ellos comparten mi convicción, pero no la han manifestado hasta el momento. El propósito de mi libro sería interpelar acerca de la cuestión, y luego, el resto… el Espíritu Santo es quien lo hace.

7 / Y cuando se habla con los no cristianos, a menudo se muestran hostiles. Hasta se está convirtiendo en un deporte nacional la ridiculización de las opiniones procedentes de cristianos y de la Biblia. ¿Que sugieres tú frente a este ateísmo militante?

Ya es difícil intercambiar opiniones con los cristianos, cuánto más con los que se declaran “ateos”: ¡es una verdadera batalla! Creo que hay momentos en que haríamos mejor en permanecer callados, antes que entrar en conversaciones que no podemos controlar. Con toda intención he dedicado un capítulo de mi libro al ateísmo, no para ridiculizar al ateo, sino para interpelarlo. Jesús enseñó a sus discípulos a sacudir el polvo de su calzado. Muchos cristianos no lo han aprendido y entran con determinación en roces con los incrédulos y se obstinan contra las montañas del ateísmo. El resultado no es brillante, porque la batalla de las palabras no conduce a nada cuando de un lado hay un cristiano nacido de nuevo y del otro un ateo militante (por usar tu propia expresión). Un día un ateo preguntó irónicamente a un cristiano: ¿Tú has visto a tu Dios? No, replicó el cristiano. Entonces, ¿cómo es que cree en Ël, y te dejas reprender por Él? Inspirado, el cristiano respondió: ¿Tú tienes una conciencia propia? Sí, por supuesto, respondió el ateo. ¿Y la has visto? No, respondió él. En ese momento el cristiano aprovechó para darle de su propia medicina. Entonces, ¿cómo es que tú crees tenerla y te dejas reprender por ella? Para concluir, yo creo que el ateo militante no es ni más ni menos que una persona frustrada a quien le gustaría creer como tú, pero no puede, y entonces se desahoga en debates hostiles y nefastos. Hay más en él para tenerle lástima que para echarle en cara.

8 / Paradójicamente, este ateísmo, que se caracteriza, pues, por la negación de Dios, y esta sociedad laica que es la nuestra están completamente abiertos a las religiones que han destruido los continentes que las han visto nacer, y peor aún, al neopaganismo ocultista… Porque es en esto donde la incineración tiene sus raíces, ¿no es así?

El ateísmo responde a criterios específicos: no reconoce la existencia de ninguna divinidad, y se defiende ferozmente de creer en cualquier dios, cualquiera que sea. Si miramos más de cerca el ateísmo y nos preguntamos por las razones que les llevan a refutar la existencia de Dios, se puede razonablemente llegar a la siguiente conclusión: El ateo no soporta la angustia, la miseria de la vida y, sobre todo, no puede aceptar que un Dios, suponiendo que exista, pueda permitir estas cosas! Es decir, que inconscientemente podría estar dispuesto a creer en un Dios mucho mejor que el que nosotros tenemos. Por definición, el Dios que nosotros aceptamos es para él injusto o inexistente (no admite esto verbalmente, pero sí de manera inconsciente). Paradójicamente, el ateo se deja seducir por las filosofías y por el ocultismo. El neopaganismo al que tú haces referencia es un movimiento que incluye todas aquellas religiones que veneran los dioses egipcios, griegos y romanos y aquellos cultos que se interesan por la práctica de la magia. El origen de la incineración se sitúa en estas regiones tenebrosas, en las que se ofrecían niños quemados vivos en sacrificio a Moloc (cf. 1 Reyes 11:5-7).

9 / Se alega todo tipo de argumentos ecológicos, incluida la falta de espacio en el planeta Tierra. ¿Qué respondes tú a esto, cuando sabemos que precisamente esos mismos ecologistas en el Reino Unido se quejan de la contaminación de los ríos por las cenizas de los difuntos que se vierten en ellos conforme a la tradición hindú, o por los metales pesados de los empastes que se liberan en forma de humo durante las cremaciones, cada vez más frecuentes?

Con respecto a todas estas cuestiones, tengo la sensación de que aún no he dado mis punto de vista acerca de la incineración. Vivimos en una época donde la palabra “ecología” ha tomado un valor que nunca había tenido. Afortunadamente para nosotros, por cierto, porque va siendo hora de tomar conciencia de los daños relacionados con la contaminación de nuestro planeta. Sin embargo, es necesario utilizar este término con prudencia. Para ensalzar sus méritos y promover la incineración, los promotores de este método de partir en forma de humo no andan faltos de argumentos. Ellos invocan el aspecto ecológico como un argumento de choque. Esto es totalmente falso, tenemos la prueba de ello. Directivas internacionales muestran el grado de urgencia con el que hay que cambiar las estructuras de los crematorios, que dejan escapar vapores nocivos (cargados de mercurio, además de dioxinas, que desempeñan un papel nefasto en el efecto invernadero que contribuye al cambio climático. No olvidemos que la dioxina de Seveso está clasificada como cancerígena y que, en torno a estos crematorios, se ha constatado un recrudecimiento de varios tipos de cáncer). Yendo más lejos aún, se alegan problemas urbanísticos. De hecho, las asociaciones pro-incineración propagan el slogan “la Tierra para los vivos”, como si no hubiera suficiente espacio en ella para enterrar a nuestros muertos. ¡He escuchado que es inaceptable tener en la actualidad los cementerios en pleno centro de la ciudad! Inicialmente, los cementerios se situaban a la salida de los pueblos. Pero esos pueblos han crecido y se han convertido en ciudades que han terminado por rodear a los cementerios. ¿Más espacio para los muertos?… Nunca se han construido tantos campos de golf como en los últimos veinte años… entonces… ¿No hay suficiente espacio para nuestros muertos? Vamos a dejar los demás argumentos que se rebaten los unos a los otros. ¿Pero quién tira de los hilos de la cremación? El diputado francmasón Blattin dijo: la francmasonería es la madre de la cremación. En 2004 casi el 25% de los franceses que murieron fueron incinerados. Un rápido vistazo a la evolución de este fenómeno entre nuestros amigos europeos nos muestra hasta qué punto el auge de la cremación es rápido, fulgurante. Hoy podemos elegir libremente entre entierro o cremación. Mañana, tal vez, la incineración se impondrá. ¡Esto es un grito de alarma!

Tú has dicho, Nicolas, que yo no he desarrollado los argumentos bíblicos. Estos se detallan en mi libro, pero yo no puedo terminar mi entrevista sin dar dos referencias bíblicas, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo. Dios dijo: “Polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19). Dios no dijo: “A las cenizas volverás”. Hay una diferencia entre el polvo y las cenizas, siendo estas el resultado de la combustión. Creo que este es un primer toque de atención importante. En segundo lugar, Jesús nos enseñó acerca de la resurrección de los muertos; dijo: “No os maravilléis por esto, porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz […] y […] saldrán” (Juan 5:28-29). Permítaseme ahora un pequeño desvío hacia el Gólgota: Jesús muere en la Cruz y el destino de la Humanidad es brillantemente solventado por el Hijo de Dios. Este es un tema de predicación que conmueve, y muy impactante, pero sobre el que rara vez se predica. El que enseñó acerca de la resurrección de los muertos, Él mismo resucitó al tercer día, pero… cuando murió… “la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (Mt. 27:51-53).

10 / He estado mirando los comentarios que ha suscitado nuestra encuesta de la semana acerca de la cremación… ¿Qué dirías tú a los que hablan de cristianos que murieron en un incendio, o enfermos de SIDA, a quienes, cuando mueren, la Ley obliga a incinerar? En definitiva, lo más importante, ¿no es el corazón?

Me complace saber que la cuestión de la cremación ha suscitado tantos comentarios entre los internautas. Al leer las respuestas que se dieron a la pregunta: “¿Puede un cristiano ser incinerado?” (véase la encuesta), me doy cuenta de que las opiniones están bastante divididas. Podemos ver claramente que muchos de los que han intervenido entran en el diálogo sin haber estudiado el asunto bíblicamente. No seré yo quien arroje la primera piedra sobre estos valientes, puesto que yo, como ellos, me he hecho las mismas preguntas que aparecen en la mayoría de las intervenciones: una persona muerta accidentalmente en un incendio, ¿estaría condenada a la perdición? Nuestro Dios es un Dios de Justicia. ¿Crees por un momento que Aquel en quien reside la equidad y la Justicia no sabrá hacer diferencia entre una persona quemada por su propia voluntad y el que muere quemado en contra de su voluntad? Aquí es donde se centra todo: en la voluntad de la persona. Es Dios quien escudriña el corazón y las entrañas, y nada se le escapa. Muchos cristianos que confesaban a Cristo como su Señor y Salvador personal fueron inmolados. Son los mártires de los que nos habla la Palabra de Dios. Su amor y fidelidad al Señor les llevó a una pira, pero el Señor de señores, quien dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”, dará a cada uno de estos mártires un cuerpo de resurrección. Lo mismo se aplica a los que han naufragado y han sido tragados por el mar. Una vez más, no hay ningún secreto. La Biblia dice: “El mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras” (Apocalipsis 20:13). La Ley, por ahora, que yo sepa, no obliga a incinerar a los que mueren como consecuencia del SIDA. Si este fuera el caso, se abrirían nuevos debates, y estoy convencido de que una justa toma de conciencia dentro del mundo cristiano, con una campaña de apoyo, permitirá poner freno al auge galopante de la incineración. ¿Por qué la tasa de cremación va en aumento cada año? Sencillamente porque las asociaciones pro-incineración están luchando para divulgar y trivializar este rito, con vistas a su generalización. Los cristianos aún no han tomado parte en este debate, y creo que es el momento. En cualquier caso, créeme, yo me voy a emplear en ello a fondo, por lo que me gustaría, en primer lugar, que me ayudárais a difundir mi libro, para que todos tomen conciencia de este terrible peligro. Sería para mí un sueño poder ofrecerlo en residencias de ancianos, donde, precisamente, la necesidad es más urgente. Pero, al igual que yo, tú sabes muy bien que todo tiene un precio, y no puedo llevar a cabo personalmente este proyecto. La impresión de este libro fue posible gracias a un regalo, y yo nunca se lo agradeceré bastante a aquellos que han hecho posible esta edición. Ellos recogerán los intereses en la ciudad celestial, donde encontrarán a todos los que hayan abandonado la vía de la incineración en favor de la inhumación.

Gracias Nicolás, por dedicarme un poco de tu tiempo. Te lo agradezco y me atrevo a reclamar una recompensa: y es que alguien decidido a ser incinerado cambie de idea después de leer mi libro. Al Señor toda la gloria.

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NOTA: Traducción del francés de la entrevista a Philippe Belmonte, publicada en la web francesa Voxdei (http://www.voxdei.org/index.php/2007/05/22/1887-enterrement-ou-cremationles-chretiens-peuvent) en fecha de 22-05-2007.

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